Procrastinación. Ese mal que se confunde con vagueza

Procrastinación. ¿Qué significa?
Tendencia a posponer el inicio o conclusión de cualquier tipo de acción o decisión indefinidamente teniendo uno intención de realizarla.

Características psicológicas de los procrastinadores
Suelen ser personas perfeccionistas con baja autoestima. El hecho de ser perfeccionistas implica no el hacer las tareas de manera perfecta sino la falsa creencia de querer tener resultados perfectos en poco tiempo. Por lo que los objetivos que se suelen poner estas personas son muy altos y exigentes en un periodo corto de tiempo. También son personas con baja tolerancia a la frustración. Es decir, que son poco resolutivas a la hora de encontrar soluciones cuando surgen problemas. Todo esto se refuerza al procrastinar ya que la sensación de fracaso aumenta y de no capacidad de hacer las cosas. Como consecuencia las inseguridades y la baja autoestima se refuerzan surgiendo nuevos sentimientos de culpa y frustración.

Los procrastinadores tienen una acusada tendencia a escoger la gratificación inmediata y a no valorar las consecuencias a largo plazo. También es una manera de evitar poner a prueba realmente la capacidad del individuo, preservando el autoconcepto negativo de uno mismo a la vez que se dispone de una “excusa” adecuada.

Tipos de procrastinadores. ¿Qué tipo de procrastinador eres?

  1. Tipo arousal: aquellas personas que disfrutan de la adrelanila que les genera, el hacer las cosas en el último momento.
  2. Tipo evitativo: son aquellos que no se enfrentan a la tarea en cuestión por la ansiedad que les genera. Ya sea por las expectativas catastrofistas o la poca motivación suscitada.
  3. Tipo decisional: posponen decisiones sobre un tema que les genera ansiedad o estrés. Las anteriores pueden contener este tipo también.

Consecuencias de la procrastinación
Las personas que procrastinan tienden a sufrir más estrés y a presentar una peor salud mental en general, además de realizar menos conductas de búsqueda de ayuda. Tienen sentimientos de culpa y suelen tender a compararse con sus semejantes. La queja suele ser muy recurrente y una procrastinación mantenida en el tiempo puede dar origen a síntomas de depresión y ansiedad.

En casos en los que la persona procrastina de cara al trabajo o a los estudios. Las personas pueden recurrir a las mentiras y a las excusas. Dando sensación de desconfianza a sus superiores o profesores y generando situaciones incómodas que la persona puede vivir con angustia.

Pautas para dejar de procrastinar

  • Establece objetivos cortos y realistas sobre aquello a lo que te tienes que enfrentar.
  • Pregúntate cuánto te motiva la tarea. La procrastinación correlaciona alto con la motivación. Encuentra valor a lo que estás haciendo.
  • Sé consciente de que estás procrastinando para no enfrentarte a la tarea.
  • Si quieres evitar hacer cosas que te generan esfuerzo, hazlo. Pero con consciencia y sabiendo que seguramente tenga consecuencias negativas.
  • Haz un listado de todo aquello que te da miedo y empieza a enfrentarte por lo que menos ansiedad te genere.
  • Piensa que la procrastinación es una manera de no vivir el presente. Por lo tanto intenta ponerte alarmas, mensajes positivos y recordatorios que te hagan traer tu mente al aquí y ahora.

Si necesitas ayuda, ¡búscala! No procrastines..

Vídeo interesante sobre la procrastinación del programa Redes:

Ansiedad: esa emoción peligrosa

La ansiedad, es el trastorno emocional más común en psicoterapia privada.

Según datos de la OMS se prevee que cerca del 25% de la población sufrirá en algún  momento algún tipo de trastorno de ansiedad.

¿ Qué es la ansiedad?

Cuando nos referimos a ansiedad, hablamos de una emoción natural en el ser humano. La ansiedad nos ayuda en situaciones de peligro o amenaza, a huir y reaccionar rápidamente poniendo nuestro cuerpo en alerta. El problema es que nuestro cuerpo no entiende cuando la amenaza es real o irracional producidapor nuestra cabeza. Por lo que si constantemente, estamos mandando mensajes de preocupación y alerta a nuestro cuerpo lo natural es que reaccione de una manera ansiosa, preparándose para aquello tan temido.

Normalmente, la ansiedad produce síntomas depresivos, ya que un estado de ansiedad constante mantenido en el tiempo desarrolla sentimientos de indefensión, autoestima baja, inseguridad y bloqueo a la hora de solucionar problemas y tomar decisiones.

La ansiedad también suele producir aislamiento, ya que la persona empieza a sentirse cómoda sólo con determinadas personas (“no peligrosas¨) y en determinadas situaciones que considera seguras y fuera de peligro.

Síntomas físicos

Los síntomas físicos que produce la ansiedad, son diversos. Desde sensación de ahogo, hiperventilación, hipervigilancia, mareos, entumecimiento de manos y brazos, dificultad para tragar, taquicardia, tensión muscular, desrealización y despersonalización, sudoración excesiva, vértigos…

Estos síntomas puede ir desde una intensidad leve a una intensidad moderada o intensa. Normalmente son vividos con mucha angustia y falta de control. Lo que produce miedo y sensación de angustia. Lo que agrava más aún los síntomas y la intensidad de la ansiedad.

Por eso para controlar la ansiedad es fundamental saber en qué consiste y normalizarla. La ansiedad por sí sola no es peligrosa ni produce la muerte.

¿Qué variables personales influyen para desarrollar ansiedad?

La ansiedad está muy vinculada a un tipo de personalidad perfeccionista, dependiente, exigente consigo mismo y con los demás, crítica, obsesiva, controladora y relacionada a factores de aprendizaje de sobreprotección, culpa y exigencia por parte de los padres.

Normalmente, suele ocurrir un suceso crítico en la persona, en la que de alguna manera la ansiedad empieza a dispararse. Puede ser una muerte de un ser querido, un despido del trabajo, un cambio de residencia u otro suceso que la persona lo viva de manera desadaptativa.

Los trastornos de ansiedad son los más demandados en terapia pero también los más agradecidos a la terapia, ya que la terapia cognitivo-conductual tiene un alto grado de eficiencia con este tipo de trastornos.

¿Necesito medicación?

Algunos trastornos de ansiedad, como los trastornos obsesivos compulsivos y los trastornos de la conducta alimentaria, requieren de uso de fármacos combinados con psicoterapia. Ya que las compulsiones impiden muchas veces hacer una vida normal. El uso de fármacos reduce la sintomatología para que el terapeuta pueda intervenir a nivel psicológico. Siempre que se empiece un tratamiento farmacológico (ya sea recetado por tu médico de cabecera o por tu psiquiatra) es necesario combinarlo con psicoterapia, ya que al final los medicamentos no curan simplemente ponen un parche temporal al trastorno.

Los trastornos de ansiedad suelen tratarse con fármacos ya que los anxioliticos son muy efectivos a corto plazo. Los paciente muchas veces son reacios a tomar este tipo de medicación por que tienen miedo de engancharse y que se cree dependencia. Aún siendo cierto que son adictivos a largo plazo, si se toman de la manera correcta, seguidos por un profesional y acudiendo a psicoterapia no existe riesgo de adicción. La retirada siempre tiene que ser progresiva, el paciente al tener herramientas gracias a la psicoterapia lo normal es que no presente síntomas de dependencia a los fármacos.

De todas maneras, hay múltiples niveles de ansiedad, tal vez el tuyo no necesite medicación. Es fundamental que te valore un profesional.

Si estás sufriendo ansiedad, pide cita. Los trastornos de ansiedad SÍ tienen solución!

Trastornos de alimentación

Hace relativamente poco tuve una paciente joven que venía a terapia obligada por su familia. Físicamente era una niña muy guapa y muy muy delgada , tenía una apariencia frágil y sus ojos estaban llenos de tristeza.

Ella me contó que su familia estaba obsesionada con que tenía que comer, que no la dejaban tranquila, todo el día detrás de ella, controlando su comida y agobiándola por cualquier aspecto. Se sinceró conmigo y me dijo que no quería venir, que ella estaba bien que lo único que no la hacia feliz era su cuerpo y sus piernas que eran demasiado gordas y que en eso no la podía ayudar.

Ésto sólo fue el comienzo de un montón de terapias que vinieron después, dónde pude ayudarla a encauzar su vida, sin presiones, sin obligarla a comer,ni obligarla a no vomitar, ese no era mi objetivo principal. Mi objetivo siempre fue, que controlase la ansiedad que le provocaba su cuerpo, que conociese el trastorno completamente y que supiese cómo manejarlo y combatir contra él, el parón de los vómitos y de las dietas vino solo. Cuando ya teníamos una relación especial y un buen vínculo decidieron ingresarla (el psiquiatra de la seguridad social) por que tenía infrapeso, así que dejó de venir y me confesó que me había estado mintiendo en muchos aspectos, vomitaba mucho más de lo que ella me contaba y se daba atracones con mucha más frecuencia, no me lo tomé como algo personal; la expliqué que ella estaba controlada por el trastorno y que la mentira y el ocultarme cosas no era más que un síntoma más de que su bulimia en esos momentos era más fuerte que ella. La verdad que la ayudó a sentirse menos culpable.

Éste sólo es un caso de los muchos que he tratado en terapia. Los trastornos de alimentación siguen vigentes en nuestra sociedad, normalmente se ha asociado a mujeres, como consecuencia de la presión social que hemos tenido desde siempre; pero cada vez, se da más en hombres y en chicos jóvenes.

Uno de los principales “inconvenientes” a la hora de realizar terapia con este tipo de pacientes es su rechazo a padecer un trastorno. Cómo en muchos otros trastornos de ansiedad lo principal es reconocer que se tiene un problema ya que sino que la terapia tenga éxito es complicado. Aún así se intenta que haya un descubrimiento guiado por parte del terapeuta dónde se le hace tomar conciencia de la problemática y de sus consecuencias.

Anorexia Nerviosa

Cuando hablamos de anorexia, hay una distorsión de la imagen corporal y un miedo a engordar que conlleva a una restricción de la ingesta de la comida y actividades compensatorias como ejercicio físico y a veces actividades purgativas (cómo vómitos, uso de laxantes…).

Complicaciones físicas: amenorrea (pérdida de la regla), piel seca (por la deshidratación), pelo lacio, uñas que se rompen con facilidad, laguno (crecimiento de pelo en zonas anormales, es parecido al de los bebés cuando nacen), bradicardia (ritmo cardíaco lento), hipotensión, arritmias cardiacas…

Bulimia Nerviosa

En la bulimia, también existiría ese miedo a engordar y distorsión de la imagen corporal; pero en este caso, el comportamiento ante la comida es clave. La anorexia suele ser completamente restrictiva, normalmente es muy difícil encontrar anorexicas “puras”, ya que normalmente las restricciones dan lugar a atracones por que no pueden aguantar el hambre.

En la bulimia los atracones (ingesta de comida en corto periodo de tiempo con pérdida de control) suelen ser frecuentes así cómo las conductas compensatorias (vómitos y laxantes) una vez se haya dado el atracón. Nos podemos encontrar con pacientes que vomitan de 25 a 30 veces al día.

Complicaciones físicas: amenorrea, deshidratación, disminuciones de cloro y sodio, deficiencias de potasio (puede dar lugar a un ataque al corazón), anemia, ardor de estómago y quemaduras en el esófago, alteraciones dentales y signo de Russel (callosidades en el dorso de la mano).

Si tienes algún conocido o familiar en esta situación no dudes en llamar y preguntar, o si crees que puedes ser tú la que está situación que sepas que los trastornos de alimentación tienen solución.